Génesis


Siéntate en un lugar cómodo, sin llegar a estar completamente relajado... ponte música inspiradora, de la que te pone los pelos de punta. Deja la mente en blanco, y deja salir todas esas emociones retenidas, todos los pensamientos silenciados... todo lo que has sentido, y no has podido explicar. 
Reza para que nadie se fije en tus ojos vidriosos, tus labios temblorosos, o esa silenciosa lágrima deslizándose por tu mejilla.

Coje un bolígrafo, o un lápiz, o una pluma... eso es lo de menos. Relájate, y mantén tu cuaderno bien agarrado. Desliza tu instrumento por el papel, despacio, sin prisa, con naturalidad... ¿lo notas? Son todas esas palabras que se han quedado en tu cabeza, los sentimientos llorando por las manos... Es la tristeza, el miedo, la rabia, la impotencia, la terquedad, la soledad y tus ganas de escapar, rasgando el papel con trazos rápidos, sencillos, sin pensarlo... son tus pensamientos, en un folio manchado por tinta. 

Siente la angustia, el nerviosismo, la presión de la sociedad sobre tu forma de pensar. Siente el deseo de volar, de huír lejos y escapar de la rutina. Siente la falta de libertad, el no poder hacer lo que quieres, y cuando quieres.
Siente la derrota, las lágrimas. Siente el peso de lo que no pudiste realizar, sufre por aquello que has hecho, tiembla ante lo que esta por venir y piensa en todo lo que has perdido.
Y ahora... ¿que harás? Ahora no puedes correr al baño y encerrarte, tratando de arreglar lo que has hecho mal con lágrimas y sollozos. Ahora un 'perdón' no va a hacer que, todo el daño que causaste, desaparezca.

Ahora... ¿qué vas a hacer, princesa?

Inundarme en tu mirada, y bucear por el foso de mis recuerdos.

Inspiro. Cierro los ojos. Un olor a narcisos inunda mi mente.

Ahí está ella. Su sonrisa embriagadora. Sus labios carnosos. Sus ojos, de película.

Expiro. Matengo los ojos cerrados, distante. Olor a carretera mojada.

Un día de lluvia, aire cálido y húmedo. La ciudad, el ruido de los coches a nuestro alrededor. El roce de nuestras manos, nuestros dedos curiosos, jugueteando entre ellos.

Inspiro. La mirada perdida en el mar Cantábrico. Sentado en un pequeño prado de briznas mojadas.

Llega el momento de la despedida. El final de la película. El último acto de la obra de nuestras aventuras.
Me acerco, confundido, sin saber que hacer. La abrazo. Acaricio su pelo por última vez, sabiendo que no encontraré a alguien así de nuevo... Me mira, firme, con los ojos vidriosos, y los labios temblando...
Nuestros labios se funden en un breve, pero intenso beso, que sella las emociones vividas, haciendo de ellas un bello recuerdo que perdurará en nuestra memoria.

Expiro. Abro los ojos. Ella ya no está.

Jamás evité amarte, y jamás dejé de hacerlo...

-Hay dos o tres cosas que nunca me has pedido y lo lamento.Y habría sido capaz.
-¿Qué cosas?
-Comer hormigas, insultar a los parados que salen del Inem... y amarte como loco.

Adiós, mi Dulcinea...

He decidido escribirte
después de tanto llorar
Mis lágrimas son hoy estos versos
que tu ausencia nunca podrá borrar

Me voy como vine a tu vida
sin hacer ruido me despido, me voy
pero me cuesta tanto olvidarte mi amor
me cuesta tanto decirte adiós

Hoy he vuelto a entender
que jamás volverán aquellos paseos
de vuelta al hotel
en que tu me empujabas para no perder
ni un solo instante en hacer el amor

Dejaré de verte crecer
me marcho a vivir donde habita el olvido
intentaré buscar otro camino, otro amor

Cada vez que intento perder el miedo a caer
me tropiezo en mí mismo
y dejo escapar a quien me ha querido
y me quedo sin luz

El sueño de mi vida se viste
se abriga con hojas de un adiós
Mi destino es amar y despedirme
pedir permiso para vivir

Te dejaste olvidados
en cada rincón de mi alma
trocitos de tu corazón

Te dejaste olvidado en mi alma tu olor,
dormía abrazado a una flor

Dejaré de verte crecer
me marcho a vivir donde habita el olvido
intentaré buscar otro camino, otro amor
y no sé si me perderé o me encontraré
me siento tan solo...
pero venciendo iré
en busca de todo lo que no te di

Hoy he vuelto a entender que jamás volverás
a acariciarme antes de dormir
y pegada a mi pecho me pides
que te abrace y no te deje ir

Dejaré de verte crecer
me tengo que ir y encontrar mi camino
y nunca olvidaré lo que me has querido, amor
cada vez que intento perder el miedo a caer
me tropiezo en mí mismo
y dejo escapar a quien me ha querido
y me quedo sin luz

Adiós mi vida, me voy
me debo marchar
viviré en tus recuerdos
jamás te olvidaré...

Adiós Dulcinea, mi amor
si nos volvemos a ver, sólo abrázame.
sigo siendo aquél niño con miedo a madurar
duermo pegado a tu foto, mi amor
adiós Dulcinea, mi amor

Te echo de menos...

Siento que me quitaron un pedazo de mi alma
si te vas no queda nada, queda un corazón sin vida
Que a raíz de tu partida se quedó solo gritando, pero a media voz....

Ya no hay ganas de seguir el show...

Hasta aquí llegó el ritual
de enfados y canibalismo estúpido.
Son demasiadas horas en vela
y nada que decir.

Descansamos nuestra espalda

en las persianas bien cerradas,
tú y yo anémicos
y a cada parpadeo calmado
intentamos dormir.

Terapias mal llevadas sin nadie

que mediara por dos histéricos,
mis gritos envasados al vacío
reventaron al fin.

Ya no hay ganas de seguir el show,

ni de continuar fingiendo,
sólo quiero ser espectador,
relax, entertainment.

Me pregunto quién pensó el guión,

debe estar bastante enfermo,
fue el estreno de un gran director,
le caerán mil premios.

Y al subir al taxi

mis palabras son vapor de cristal
y me dejo el alma
cuando escribo en la ventana:
"que sea cierto el jamás".
¡Oh, cállate!

Y ahora relájate,

ella lo lleva bien,
está aliviada, ¿ves?,
todo ha acabado bien.

Te dice: fíjate,

mira mis manos, ¿ves?,
no pesan nada, ¿ves?,
están flotando ¿ves?.

Putas ganas de seguir el show

ni de continuar mintiendo
y en un travelling algo veloz
sale un "fin" en negro.

Me pregunto quién pensó el guión,

debe estar bastante enfermo,
fue el estreno de un gran director,
le caerán mil premios.

Y a medias del viaje,

callo a gritos
que no quieras bajar.

Y pierdo la conciencia

cuando escucho como dices:
"que sea cierto el jamás".
¡Oh, muérete!

Sueños amargos (1)

Y allí estaba ella, con esa sonrisa que conseguía evadirme de todos los problemas... 
su mirada, esos ojos castaños, que tanta tranquilidad me inspiraban...
 Y ahí estaba yo, como un imbécil, esperando a una señal para decirte cuanto te quería.
Jamás pude entender porque no me quisiste como yo lo hacía. 
¿Que necesitabas? Si me lo hubieras pedido, habria ido contigo hasta el fin del mundo.
Si me lo hubieras pedido, te habria llevado a sitios que jamás podrías haber imaginado.
¿Porque no me lo pediste?
Siempre me tubiste a tus pies. Siempre esperando. Siempre esperando...
No he podido olvidarte. Incluso después de haber llorado durante tantas noches, sigo deseandote como el primer día.
¿Porque no me lo pides?
Sabes que por ti daría mi vida, aún sabiendo que tu por mi no sientes nada...
aún sabiendo, que para ti, soy otro más.