Encendí mi cigarro como si fuera el único
Y así me sentí libre como si fuera verano
Hablé conmigo mismo como si fuera un sueño
Abracé a mi familia como si fuera el último
Cerré fuerte mis ojos como si fuera un rey
Y así me sentí libre como si fuera verano
Hablé conmigo mismo como si fuera un sueño
Abracé a mi familia como si fuera el último
Cerré fuerte mis ojos como si fuera un rey
Y seguí mi camino como si fuera un vagabundo
Crear un mundo imaginario. Escapar. Ahogar la realidad entre sollozos y lamentos...
La gente no suele apreciar la vida. Solo busca amenizar todo momento aburrido, prolongar toda carcajada, y encerrar los lamentos en una caja.
Como bien decía Friedrich Nietzsche, un filósofo alemán, 'Aquello que no te mata, te hace más fuerte'. Y, en parte, tiene toda la razón del mundo... Al salir de una enfermedad, nuestro sistema inmunológico, sale reforzado. Victorioso, por haber combatido un mal que amenazaba con enfermarnos. Al salir de una depresión (o simplemente de un mal trago), salimos con más ganas, ya qué, en teoría, conocemos nuestros errores, y nos esforzamos para no repetirlos. Por esta razón, debemos apreciar cada caída, dónde recordar nuestro error, para así evitar una futura decepción.
Arriesga, que, sea cual sea tu edad, nunca es tarde para hacer todo aquello que no te atreviste a hacer.
Enamorate, estudia, practica algún deporte... cualquier cosa.
Aprovecha el tiempo, que, a partir de cierta edad, pasa como un suspiro fugaz.
Yo, aprovecharé mi vida, y, sin miedo a equivocarme, dandolo todo en cada bocanada de aire...
¿y tú?
No hay comentarios:
Publicar un comentario